Órganos artificiales: ¿el final de los trasplantes? – Repsodia

Órganos artificiales: ¿el final de los trasplantes?

Estamos llegando a una era donde los trasplantes serán obsoletos

Alrededor del mundo, la lista de pacientes que espera un trasplante de órgano siempre es más larga que la de aquellos que quieren y pueden donar. Como ejemplo, datos recientes de la British Heart Foundation dicen que el número de pacientes que esperan un nuevo corazón en Reino Unido ha crecido un 162%, sólo en los últimos diez años.

50 años después del primer trasplante de corazón realizado con éxito, los expertos creen que estamos cerca de llegar a una era dónde realizar operaciones para trasplantar órganos ya no será necesario.

Stephen Westaby, reconocido doctor del Hospital John Radcliffe, declaró al diario Telegraph que los recientes desarrollos tecnológicos en medicina están ofreciendo alternativas que podrían resultar más económicas y salvar más vidas. Por ejemplo, se ha estado desarrollando una combinación de bombas cardíacas y células madre que tiene el potencial de ser una buena alternativa para construir un órgano artificial.

Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social

Uno de los elementos clave, y que a pesar de ser controvertido ha continuado demostrando su potencial, es el uso de células madre. Las aplicaciones para estas, aunque limitadas, han demostrado que es posible cultivar órganos en un laboratorio que luego podrían implantarse.

La ciencia también ha hecho posible producir órganos artificiales usando otra maravilla tecnológica, la impresión 3D. Cuando se aplica a la medicina, la técnica se conoce como bioimpresión 3D, y sus progresos han sido bastante notables. Los científicos han imprimido con éxito varios órganos con este formato, incluyendo una glándula tiroides, un reemplazo de tibia que ya ha sido implantado en un paciente, así como un parche de células cardíacas

Otras tecnologías que hacen posible la producción de órganos sintéticos incluyen un método para el crecimiento de riñones bioartificiales, resultado de un estudio hecho en 2016.

Todas estas tecnologías, algunas más avanzadas que otras, podrían convertirse en la verdadera respuesta ante la falta de donantes de órganos.